Ducha a ras de suelo: pendiente, desagüe e impermeabilización, en ese orden
Es lo que más piden hoy los clientes al reformar un baño. Y es donde más se nota si el profesional sabe lo que hace: el agua siempre encuentra el fallo.
Primero, la altura
Un plato a ras de suelo no tiene escalón que esconda el desagüe. El sumidero y su tubería tienen que caber en el grueso del suelo, y la tubería necesita caída hasta la bajante. Antes de prometer nada al cliente, se mide: a veces hay que rebajar el forjado de relleno o elevar el resto del suelo del baño.
Después, la pendiente
El agua no va sola al desagüe: hay que llevarla. Se forma una pendiente suave hacia el sumidero. Con sumidero lineal, pegado a una pared, la pendiente va en una sola dirección y el suelo se puede alicatar con piezas grandes. Con sumidero en el centro, la pendiente va en cuatro direcciones y hay que cortar las baldosas en diagonal.
Y la impermeabilización
Debajo del azulejo va una lámina o un mortero impermeabilizante, con bandas en las esquinas y en el encuentro con el sumidero. La lámina sube por las paredes de la zona de ducha. Se deja secar lo que diga el fabricante y, si se puede, se hace una prueba de estanqueidad antes de alicatar.
El agua siempre encuentra el fallo. La cuestión es que lo encuentre antes de poner el azulejo.
Lo que se lleva el profesional
- Mide la altura disponible antes de dar precio.
- Sumidero lineal: pendiente en una dirección y piezas grandes.
- Prueba de estanqueidad antes de alicatar.