Presupuestar por partidas: cómo dar un precio que no te coma el margen
Un presupuesto «a ojo» sale bien hasta que sale mal. Por partidas, el cliente entiende lo que paga y tú sabes lo que ganas.
Qué es una partida
Una partida es cada trabajo que se puede medir: metros cuadrados de alicatado, metros lineales de rodapié, unidades de punto de luz. Cada una lleva su descripción, su unidad, la cantidad y el precio unitario. El cliente ve qué paga y, si cambia algo, se recalcula solo esa línea.
Qué va dentro del precio
El precio de cada partida suma material, mano de obra y medios auxiliares. Encima van los gastos generales, lo que cuesta tener la empresa abierta, y el beneficio. Como referencia, en la obra pública el reglamento de contratos fija entre un 13 y un 17 % de gastos generales y un 6 % de beneficio industrial.
El IVA de la reforma
La Agencia Tributaria permite el IVA reducido del 10 % en obras de renovación de viviendas si se cumplen tres condiciones: que el cliente sea un particular y la vivienda sea para su uso, que el edificio tenga más de dos años desde su construcción o rehabilitación, y que los materiales que aporte quien hace la obra no superen el 40 % del importe.
Un presupuesto por partidas no es más papeleo. Es la forma de saber si una obra te ha dado dinero.
Lo que se lleva el profesional
- Mide cada partida en su unidad, no a ojo.
- No olvides gastos generales y beneficio.
- Comprueba si la obra cumple los requisitos del IVA del 10 %.